De la cocina eslovaca: hígado de pollo rústico frito con ajo (Kuracia Pečeň na Cesnaku)

Detalles
Un plato rápido, sabroso y profundamente reconfortante que deja brillar los ingredientes simples.
Ingredientes
Instrucciones
Preparar los hígados Limpiar los hígados de pollo, eliminando los tejidos conectivos. Enjuáguelos con agua fría y séquelos bien con una toalla de papel. Este es un paso crucial para garantizar que se doren bien.
Dorar los hígados En una sartén grande, calentar la manteca de oca a fuego alto hasta que esté muy caliente. Agregue con cuidado los hígados de pollo secos a la sartén; tenga cuidado ya que la grasa puede salpicar. Dorar los hígados durante unos minutos por cada lado hasta que estén bien dorados. El interior debe permanecer ligeramente rosado para permanecer jugoso y tierno.
Agrega los aromáticos Una vez que los hígados estén cocidos, agrega el ajo rebanado a la sartén. Saltee durante aproximadamente un minuto hasta que el ajo se vuelva fragante, pero tenga cuidado de que no se queme.
Sazone y sirva. Apague el fuego. Sazone generosamente con pimienta negra recién molida y mejorana seca, revolviendo para combinar todo. Es importante salar los hígados solo después de cocinarlos, ya sea en la sartén justo antes de servirlos o individualmente en el plato, ya que salarlos antes puede endurecerlos.
Sugerencia para servir Sirva los hígados de pollo calientes inmediatamente con pan fresco para absorber la sabrosa grasa, o junto con papas hervidas o asadas.
Etiquetas de receta
Etiquetas de ingredientes
Reseñas de la receta
Deja una reseña
Inicia sesión para compartir tu reseña.
Reseñas
Más recetas

Del Valle de la Dordoña Clásicas Patatas al Ajillo Francesas Pommes de Terre Sarladaises
Transporta tu cocina al valle de la Dordoña con este plato clásico francés. Patatas crujientes, ajo fragante y rica grasa de pato se unen en una sinfonía de perfección sabrosa.

Un Sabor de Anatolia: Dip Cremoso Turco de Zanahoria, Ajo y Yogur (Havuç Tarator)
Descubra los vibrantes sabores de Anatolia con este dip de zanahoria ridículamente cremoso. ¿El secreto? Un generoso toque de ajo que complementa perfectamente las zanahorias dulces y el yogur ácido.

